Envejecer en comunidad: Una revolución de alegría

\»Las personas mayores no son un problema a resolver: son conocedores de sus barrios, potenciales codiseñadores de nuevos conceptos de vivienda y comunidad. Tienen experiencia, tiempo y ganas de aportar\»

JUAN CARLOS SÁEZ Y GABRIELA ROSAY | FUNDACIÓN COHOUSING CHILE

Imagina un barrio donde los abuelos enseñan historia o a leer mientras los jóvenes universitarios les muestran las últimas apps. Donde las risas de los niños en el jardín infantil se mezclan con las conversaciones en la terraza comunitaria. Donde envejecer no significa aislamiento, sino plenitud. Esto no es una utopía: es la Vivienda Intencional Colaborativa, conocida internacionalmente como Cohousing, y está transformando vidas. La soledad es una epidemia que hoy afecta tanto a personas mayores como a jóvenes. En Chile, seguimos tratando el envejecimiento como un problema médico, no como una oportunidad social. Enviamos a nuestros mayores a instituciones donde quedan aislados, convirtiéndose en seres pasivos. ¿Y si existiera otra forma? La experiencia del Reino Unido es reveladora: en comunidades colaborativas, la depresión clínica se redujo 64% y las visitas al médico en 46%. Las hospitalizaciones disminuyeron drásticamente. Pero lo más hermoso no son las estadísticas: es ver personas \»prefrágiles\» recuperar su vitalidad, su memoria, su alegría de vivir.

¿Qué hace único al Cohousing? No cualquier comunidad lo es. Se requiere diseño participativo, espacios comunes amplios donde compartir cocinas, lavanderías y salas de reunión, gestión horizontal donde todos deciden, y sobre todo: intencionalidad. Se prioriza el valor de uso por sobre el mercantil. Es consumo colaborativo aplicado a la vida misma. La revolución que necesitamos es cultural. Las personas mayores no son un problema a resolver: son conocedores de sus barrios, potenciales codiseñadores de nuevos conceptos de vivienda y comunidad. Tienen experiencia, tiempo y ganas de aportar. ¿Por qué no construir jardines infantiles junto a viviendas colaborativas? ¿Por qué no crear espacios donde jóvenes en formación provenientes de regiones alejadas de sus universidades convivan con mayores e intercambien saberes? Los municipios deben liderar esta transformación. Mantener a las personas en sus barrios, cerca de sus redes, es fundamental. Combinar recuperación patrimonial con proyectos intergeneracionales de arriendo puede revitalizar comunas enteras. Envejecer en comunidad no es solo mejor política de salud y vivienda. Es reconocer que vale la pena vivir plenamente hasta el final, rodeados de risas, proyectos compartidos y la calidez de sabernos parte de algo mayor. Es, simplemente, devolver la felicidad de vivir. Los invitamos a visitar en YouTube el pódcast que grabamos junto a Mujeres Inmobiliarias sobre Cohousing para conocer más sobre esta iniciativa que puede cambiar y mejorar muchas vidas.

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